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mentira

Repatriando imágenes solventes

Repatriando imágenes solventes

Cartas y flores como recuerdos de palabras dichas en algún momento con un fondo de Julieta Venegas como música circundante.  Será que llevo más de cinco años esperando algo que no debería esperar, y tan sólo porque el corazón dice que sí. La sin razón mezclada con la razón y con ella mil razones para ser y esperar. Historia e historias. La fascinación constante por los ojos, en ese intento de descubrir de qué se trata, todos ellos alrededor de un ojo de reptil. Sí, soy culpable.

¿Y la vida? Pasa, me pasa; como un cuello largo de jirafa. Últimamente me he acostumbrado a mi cara. Me miro al espejo en un intento por controlar lo incontrolable y aún así, me sigo preguntando si es posible.

Pensamientos amorosos pasan, con un “chinga a tu madre” escondido al lado del Frankenstein, que se encuentra debajo de "Las descentradas". Poca tolerancia a la frustración.

Tengo unas ganas tremendas de decir lo que no me atrevo a decir. Tantas, tantas ganas…

Tiento caras, nombres, olores. Busco ya no pelearme y sólo ser, lo intento, a veces lo logro. Luego se me olvida. Descubro y me maravillo. Hoy, por ejemplo, fue un buen día. Ojalá el tiempo pudiera alargarse a antojo.

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